domingo, 20 de octubre de 2013

Decirlo nunca es suficiente

Cuando hablamos de querer, demostrar y decir, nunca nunca nunca es suficiente hasta que la otra persona y la propia que lo ha dicho lo comprueban por sí mismas.
Decir, lo haré por ti, por mí, por nosotros, no sirve de nada si no lo haces o si al hacerlo lo haces sin quererlo de verdad.
Decir, no lo haré, suena demasiado fácil como para dejar pasar algo que puede llegar a ser lo más increíble que te ha pasado en la vida.
Decir, lo voy a hacer por ti, porque creo que es lo que mejor me define como persona significa que lo estás haciendo porque realmente lo sientes, porque quieres y porque al hacerlo te sientes orgullosa de ser la persona que eres, de haberte convertido en lo que eres habiendo pasado por miles de situaciones y habiendo aprendido de cada una de ellas. Caerse es muy fácil, levantarte puede que también, pero seguir tu camino sin mirar atrás ya no lo es tanto.
Un día nos levantamos y tomamos la decisión de hacer solo lo que realmente nos nace de dentro, lo que realmente sentimos, lo que queremos y lo que pensamos que es lo mejor para nosotros (siendo los más egoístas en ese momento), pero, pasa el tiempo y cuando te ves en una decisión de este tipo sientes que una vez más la batalla está perdida porque no sabes qué elegir, qué será lo mejor para ti, para los demás. Decides que vas a hacer lo que siempre has hecho a pesar de que te habías dicho (y no prometido) a ti misma que nunca más lo ibas a hacer. Lo haces, pero solamente una cuarta parte de la cuarta parte de la mitad del todo entiende lo que haces, el por qué lo haces y el por qué no. Ellos te apoyan sea lo que sea que hagas, lo que no hagas o lo que no sepas qué hacer.
Un día descubres que a tu lado está una de las personas más maravillosas del mundo, y, aunque ya lo sabías, jamás te habías parado a pensar lo que esa persona guardaba en su interior, si quería como tú o si no, si sentía de verdad o si eras tú la que lo veías. No sabías muchas cosas de las que su interior albergaba, pero te daba igual, tú querías descubrir cada rincón, cada metro, centímetro y milímetro de él, de su interior, de su exterior, de él. 
Sientes que con él el mundo adquiere otro sentido, significado y movimiento. Sólo con él, el movimiento de rotación se convierte en el movimiento que tu corazón experimenta al verle y el de traslación es el suyo al verte a ti. Dos almas perdidas en el mundo que al girar alrededor de sí mismas encuentran el sentido de lo que realmente es el amor. 
Le quiere. La quiere. Se quieren.

martes, 18 de junio de 2013

Quincedejuniodedosmiltrece.

Después de un viaje en el que el tiempo transcurre demasiado lento y mientras intentas escuchar tu mp3 entre el murmullo de los niños/adolescentes que te acompañan en el viaje, miras por la ventana y solo ves una carretera que te da la sensación de que es tan grande que te pierdes en ella. Ensimismada, te giras hacia tu derecha y ves a todos esos niños, felices, alegres y contentos, cada uno por una razón, pero al fin y al cabo, todos persiguen el mismo deseo: llegar al final del viaje y disfrutar de un día que sin duda, será el mejor para ellos en mucho tiempo. Mientras los miro, sonrío y vuelvo a mirar por la ventana recordando viejos momentos, viejos recuerdos que afloraban en mi mente sin que fuera capaz de echarlos de ella.
Después, coincidiendo con un cambio en el camino y en la música de mi mp3, descubro que mi mente divaga más allá de unos simples recuerdos y entonces empiezo a sentir ese sentimiento conocido como `` echar de menos´´.
La música me acompaña y parece como si ese momento el mp3 le dedique la canción exacta, los versos más apropiados y la sonoridad que cada uno se merece a cada uno de ellos. Me parece un momento mágico.
Con cada canción llegan los recuerdos y con ellos el pensar si, de vez en cuando ellos también se acuerdan de mí.
El viaje de ida toca su fin, apago el mp3 y dispongo a tranquilizar a los pequeños en `` la nueva edad del pavo´´ que están acelerados por el día que acaba de comenzar. En ese momento, verles así me parece lo más increíble del mundo.
El día transcurre y verles solamente sonreír a pesar de las altas temperaturas hace que me sienta bien, que me olvide de todo y que gracias a ellos disfrute el día con ellos.
Cada rincón de esa ciudad, mi consentida, hace que me imagine los besos más dulces al lado de la persona más maravillosa del mundo, sonrío e imagino también un montón de fotos inmortalizando tales momentos, para nosotros, para que, aunque los tengamos guardados en la mente, queden grabados y quién sabe, puede que compartidos también con aquellos a los que amamos.
El final del día llega pronto y sus caras abatidas lo demuestran. La vuelta fue aún más fría, más silenciosa, más larga. Mientras el autobús que nos traía de vuelta a casa nos alejaba de mi consentida ciudad, mis sentimientos eran cada vez más próximos al llanto, pues no quería irme, quería quedarme, conocer cada rincón, cada parque, cada trozo de asfalto, cada estatua, cada milímetro…
Mientras el autobús surcaba las mismas carreteras por las que nos había llevado, mis ojos se iban cerrando, abatidos y cansados, pero se volvían a abrir haciéndome sentir la necesidad de cuidar a los pequeños que viajaban conmigo, tan inocentes y frágiles que no dejaban que bajara la guardia en ningún momento. Ellos dormían ajenos a lo que pasaba fuera, por mi mente y ajenos también a los demás pasajeros del pequeño autobús. Poco a poco, a mi mente se le antojó imaginarse una vida futura, tal y como yo la he imaginado miles de veces. Sonreí.
El viaje tocó fin en torno a la 1 de la madrugada, cuando los pequeños se despertaron y entre legañas y frío bajaban las escaleras de aquél pequeño autobús dirigiéndose a sus padres sin contarles aún nada de lo que habían vivido y solamente pronunciando entre sueños: ``mamá, necesito dormir´´.

Me metí en la cama y como si de uno de esos pequeños se tratara, mi mente comenzó a divagar por los sueños, aquellos que quizá algún día se hagan realidad.

martes, 4 de junio de 2013

TSEI

Hoy, más tranquila y después de haber analizado con detalle todo lo sucedido estos últimos meses, puedo decir con orgullo que lo conseguí, que por fin conseguí aquello que tanto trabajo, esfuerzo, sudor y lágrimas me ha costado. El camino no ha sido nada fácil, había demasiadas piedras en el camino que saltar, cuestas enormes que subir... pero también había sitios donde poder descansar y ellos estaban allí, cada momento, cada día, cada hora y cada segundo que lo he necesitado allí han estado, a mi lado, dispuestos a ayudarme en el camino, dispuestos a hacer que lo que realmente quería se hiciera realidad.
Se que sin ellos esto hubiera sido mucho más difícil y duro, que quizá si lo habría conseguido pero que no sería lo mismo.

jueves, 7 de febrero de 2013

p...p...FUTURO

Cuando eres pequeña apenas te das cuenta de las cosas que suceden a tu alrededor... pero a la vez que vas madurando y creciendo lo vas teniendo todo mucho más claro de lo que desearías o imaginabas...
Hace ya tiempo que comenzó todo esto y hace ya tiempo que no se ha olvidado...
Dicen que cuando algo pasa, pasa por alguna razón justificada, pero en mi caso... creo que la razón es porque nunca se llegó a ir del todo.
De repente te encuentras en un momento de tu vida en el que estás haciendo lo que siempre soñaste hacer, lo que tanto trabajo, disgusto, sonrisas, llantos, agobios, alegrías... te ha dado y te das cuenta de que ya casi está, que en apenas cuatro meses lo tendrás y entonces tu sueño se habrá cumplido; pero no es el único sueño que tienes... Sueñas con irte, con empezar una nueva vida en otra ciudad, tu ciudad, la que siempre quisiste visitar, donde siempre quisiste vivir y donde esperas hacerlo algún día.
Todo pinta genial, estupendo, lo justo para que te vayas y por fin hagas lo que realmente quieres hacer, te formes un futuro y seas todo lo feliz que la vida te deje; pero hay algo más... allí, en tu futura ciudad, te encuentras con algo que es tan maravilloso que no sabes ni explicar. Te da pánico decir algo bonito por miedo a estropearlo todo, por miedo a no saber si realmente es eso que piensas o si por el contrario simplemente es una mala percepción de tus propias percepciones...
Ahí están ellas, las que siempre me aconsejan, las que me ponen los pies sobre la tierra y las que me hacen ver que mis percepciones también son las suyas, y que, además, las ven mucho más claras de lo que antes las veían.
Y yo... yo no se si esto que pienso que siento es real o no, pero se que me gusta, que me encanta sentirme así cada vez que lo pienso, que me acuerdo y que me imagino ese futuro soñado.
No se si muy a mi pesar o no, pero solamente quiero que pase, que suceda lo que tenga que suceder y que sea como sea y sea cuando sea me deje llevar del todo, que lo haga tan fácil como lo es y que sonría como se hacerlo.
Ahora, por el momento, lo único con lo que me conformo es con poder ver un poquito más claro el presente  y así poder tener mucho más claro el futuro,
Simplemente quiero ser lo que algún día soñé... Por el momento solo me queda aclararme...